lunes, 25 de junio de 2018

Como un árbol perenne: El Veni Creator




Preguntándome acerca de una melodía que a través de muchas épocas siga viva, suene con cierta frecuencia, sea referencia y bien conocida en Occidente, he llegado al himno Veni Creator. 

Hay dudas acerca de su composición pero existe elementos para atribuirla al erudito monje Rabano Mauro quien vivió entre c.776-856.

Los primeros cantos cristianos heredaron tanto elementos del mundo griego como del hebraico. Por una parte la estructura estrófica de los himnos griegos que también tenían carácter de alabanza, y por la otra, la cantilación y salmodia de la lectura solemne vocalizada de los textos sagrados. 

El canto cristiano se desarrolló sin notación musical hasta el surgimiento de la escritura neumática en el siglo IX, algo que propiciaría la normalización del canto gregoriano. El Veni Creator corresponde a esta época.  

La hermosa melodía del Veni Creator esta tejida en arcos, con un movimiento suave de notas por grados conjuntos en frases de respiraciones naturales para el aliento humano. En el canto gregoriano la melodía va supeditada al texto, pero aquí es como si se originaran juntas. Una monodia como vehículo perfecto para el texto y el espíritu. 

La letra invoca la presencia del Espíritu Santo y es cantado especialmente en Pentecostés y en actos solemnes de la iglesia como confirmaciones, sínodos, ordenaciones, elecciones, y también en otros ámbitos como en actos académicos de universidades.

Aunque católico, este himno latino es también conservado por otras iglesias como la anglicana y la episcopal, y Lutero lo tradujo a lengua vernácula para convertirlo en coral. Por ello se le considera un himno ecuménico. 

También, el Veni Creator ha sido fuente a través de los siglos para grandes compositores quienes han hecho adaptaciones y variaciones:

  • Giovanni Pierluigi de Palestrina (1525-1594): Veni Creator a 4 voces
  • J.S. Bach (1685-1750): Komm, Gott Schöpfer, Heiliger Geist BWV 370
  • Gustav Mahler (1860-1911): Sinfonía no.8 (texto)
  • Marcel Dupré (1886-1971): Veni Creator, Tres variaciones corales para órgano
  • Maurice Duruflé (1902-1986): Preludio, Adagio y Coral sobre el Veni Creator Op.4



Para Joseph Ratzinger, este himno, como todas las cosas que vienen del Espíritu no se desgasta en su uso, sino se enriquece y se carga de toda la fe y devoción a fuerza de ser cantado, algo que al hacerlo, nos renueva. 

Estamos ante una obra que no acaece en sí sino que como todo arte auténtico tiene sentido, ha trascendido y acompañado nuestra historia. Un viejo y robusto árbol de nuestra civilización. 





Ceguera moral, ceguera electoral


Luego de leer Ceguera moral de Zygmunt Bauman y Leonidas Donskis (1) me ha sido inevitable reflexionar en algunos puntos sobre la actualidad de México atrapado en una crisis política y social. Citaré tan solo dos breves párrafos, dos puntos para hacer conexiones con el momento electoral aquí. 


Lenguaje 

“Con frecuencia no logramos vincular dos elementos conectados, e incluso, mutuamente dependientes: el exceso de violencia y brutalidad verbal y visual reflejadas en nuestros medios y la práctica inequívocamente sádica y masoquista de los comentarios políticos que pretenden menospreciar a los demás y a uno mismo (…) El canibalismo verbal y mental y la aniquilación moral mutua solo significan una cosa: la abdicación de la libre discusión y su extinción antes de que haya comenzado”.

En este periodo electoral han brotado por todas partes palabras como “chairos”, “chayoteros”, “pirruris”, "fifí" entre otras que pretenden ante todo reducir y menospreciar, que inhiben el diálogo atentando contra valores buscados en una democracia tales como respeto, moderación, prudencia y convivencia. Desafortunadamente se ha vuelto costumbre y hasta para muchos cosa graciosa el oír también de boca de los políticos y líderes de opinión este tipo de expresiones, pero es algo que no debe quedar fuera de la reflexión ética. Ellos son también parte de nuestra sociedad. Somos un país decepcionado de la democracia pero también que ha olvidado educarse para ella, para cultivarla, vivirla plena y sabiamente. 



¿Qué devela de nosotros el lenguaje, las palabras que usamos? 

Un texto para rescatar es “Lenguaje y discriminación”, de Héctor Islas Azaïs (2), en cuya presentación Gilberto Rincón Gallardo -candidato a la presidencia de México en 2000- nos advierte como nuestra conducta se nutre y realiza a través del lenguaje, en el cual podemos integrar prejuicios y atribuciones arbitrarias, entre otros vicios. 

Islas, abre su ensayo diciéndonos: “El estudio del lenguaje merece nuestra atención por el lugar tan importante que ocupa en nuestras vidas, por su relación con el pensamiento y con la expresión de nuestros sentimientos. Aprendemos sobre cómo es el mundo y qué valoramos en él a través del lenguaje”. 

Hay que preguntarnos si hemos reparado en tal importancia, así como lo que realmente valoramos. Este interesante ensayo de la serie Cuadernos de la Igualdad del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación nos hace ver que la influencia del lenguaje no es superflua ni efímera y si central en las percepciones y relaciones. 

La responsabilidad del político aspirante y del funcionario público es muy grande como para no prestar atención a su expresión. Debe dejar de lado toda vulgaridad como técnica de comunicación por más atención y aplausos que ahora reciba. Debe asumirse también como un educador creador de civilidad.  



El dichoso cambio

“La gente en la calle presagia cambio, pero ¿señala la transición? La transición significa más que el mero cambio; la «transición» significa el «tránsito» de aquí a allí, pero en el caso de la gente en las calles o en las plazas solo se da el «aquí» del que querría escapar, y el «allí» al que pretende llegar está, en el mejor de los casos, cubierto por la niebla”. 

Candidatos que dicen representar un cambio han creado alianzas con opuestos con tal de ganar. El pragmatismo por alcanzar el poder aquí no permite pensar en transición ¿Qué podemos esperar? ¿Qué clase de proyecto ganará? ¿Cuál es el «allí»? Mientras, el periodo electoral se vive como un espectáculo en el que pasa desapercibida la manipulación de provocar interés por el espectáculo y nada más. 





(1) Bauman, Z. Y Donskis, L. Ceguera moral. México, Paidós, 2015. 
(2) Islas Azaïs, Héctor. Lenguaje y discriminación. México, CONAPRED, 2005.

Gracias Stephen

“El mayor enemigo del conocimiento no es la ignorancia, 
sino la ilusión del conocimiento”



Stephen Hawking, uno de esos hombres que marcan época, acaba de fallecer. Una vida extraordinaria, lúcida y generosa. Nos hizo ir más allá en varios sentidos. Sin embargo, a la vez que se manifiesta admiración por este hombre, así como tristeza por su muerte, también nos encontramos con burlas y hasta condenas: “por ateo le pasó”, “ahora sí se las verá con Dios”. 

Pareciera que algunas personas además de vivir una religiosidad perversa carecen de educación humanista así como de imaginación. ¿Acaso de explicarse el universo solo con física ello negaría la existencia de Dios? Según Hawking resulta innecesaria la intervención de un creador para explicar el universo y es absurdo preguntar qué hubo antes.

La ciencia tiene límites y Hawking lo supo, aunque parezcan a veces demasiado pretenciosas sus afirmaciones. Que podemos encontrar debilidades filosóficas en sus libros es cierto (para él la filosofía ha muerto), pero también hay brillantez y humildad: “Nosotros y nuestros modelos formamos parte del universo que describimos por eso, las teorías físicas se hallan referidas a sí mismas, de ahí que quepa esperar que o bien son contradictorias o bien incompletas”.  

Para Hawking, una postura filosófica de realismo es puesta en entredicho también por la misma física pero adopta una postura en la que defiende un modelo que concuerde con las  observaciones y actuar como si éste fuera verdadero (realismo dependiente del modelo): “No hay manera de eliminar al observador –nosotros- de nuestra percepción del mundo. Nuestra percepción –y por lo tanto las observaciones sobre las cuales se basan nuestras teorías- no es directa, sino más bien está conformada por una especie de lente, a saber, la estructura interpretativa de nuestros cerebros humanos”. Si dos o más modelos son acordes a las observaciones no se puede decir que uno sea más real que otro*. 
Tanto estudiosos de ciencias físicas como de humanidades tan solo nos podemos aproximar a la verdad. 

La existencia de Dios no es un problema físico, ni una hipótesis a verificar (no puede ser reducido) y la realidad es siempre más amplia que cualquier teoría, modelo o sistema filosófico que podamos elaborar. Hawking hizo física, inspiró y provocó con sus declaraciones polémicas y su sentido del humor. Le doy las gracias. 




*[Leer el capítulo 3: “¿Qué es la realidad? de su libro El Gran Diseño].