lunes, 23 de julio de 2018

Daniel Preciado, un guitarrista de Sonora a seguir






Daniel Preciado ha venido convirtiéndose en un guitarrista de alto desempeño, refinado y comprometido. Actualmente cursa una segunda maestría en Italia y gusta de compartir hoy con nosotros su experiencia. 


¿Desde cuándo supiste que querías dedicarte a la guitarra y dónde estudiaste tu licenciatura en música?

Desde la secundaria, cuando entré a la clase de guitarra con Jorge Ramírez, quien despertó mi gusto por este instrumento, supe que quería estudiar guitarra clásica, aunque en aquel entonces no tenía ni idea de lo que implicaba pues yo venía de tocar mucha trova. Estudié mi licenciatura en la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey (ESMDM) allí comencé a tomar en serio la guitarra. Cuando inicié la carrera inició mi aventura que aún no termina. Mi maestro de guitarra en dicha institución fue Pedro Salcedo y lo fue durante los ocho años que duró la carrera, un excelente maestro y amigo, sin embargo para ampliar y enriquecer procuré también clases privadas, primero con Mario Quintanilla, un estudiante avanzado, y después con Martín Madrigal, catedrático de la Universidad Autónoma de Coahuila. 


¿Hubo algún momento en la carrera en que sintieras dudas acerca de continuar? 

Sí, hubo momentos en que me llegué a preguntar si tenía caso seguir estudiando esto o mejor dedicarme a otra cosa porque el camino era muy difícil y yo veía un avance muy lento. Pero cuando empecé a tomar clases con Madrigal me convenció de que si se podía y él me ayudó a encontrar otra manera de estudiar y de ver la música. Así que encontrármelo fue como un segundo aire de entusiasmo para continuar y luego comencé a presentarme en muchas partes en Monterrey y también cuando iba a Obregón. 


¿Por qué estudiar un posgrado en Italia?

Aunque tuve excelentes maestros en la ESMDM como Svetlana Pirkova, Patricio Gómez Junco, Pedro Salcedo, Juan Carlos Álvarez y mi padrino Guillermo Guajardo, al terminar la licenciatura en Monterrey me di cuenta que todavía me faltaba mucho por aprender, pero realmente no sabía cuánto hasta que llegué a Italia al posgrado y comencé a tomar clases. Optar por Italia fue porque Madrigal me alentó a seguir estudiando y como él ya había mandado a dos alumnos suyos a este país con Giampaolo Bandini, pues ya se sabía el proceso para poder ingresar y tener una estancia de estudios acá, entonces se acomodaron las cosas y así fue, y sigo en Italia ahora en un segundo posgrado. 


Cuéntanos acerca del posgrado que te graduaste, ¿en qué consistió y qué asignaturas cursaste?

Estudié el Biennio di secondo livello in chitarra del Istituto Musicale Luigi Boccherini, que es el equivalente a una maestría en México, en la ciudad de Lucca. Además de guitarra, llevé análisis musical con Massimo Biasioni, historia de la música con Renzo Cresti, un maestro muy notable; historia del repertorio, con el maestro Giulio Battelli, que consistió en saber dónde están los manuscritos, los catálogos y ediciones más importantes de las obras que conocemos, así por ejemplo en el Istituto Boccherini se resguarda toda la obra de Puccini ya que es su ciudad natal, así como parte de la obra de Boccherini y algo de Paganini.  Análisis e historia del repertorio II, enfocada al repertorio del periodo clásico, impartida por Fabrizio Papi, el director del instituto. También música de cámara, asignatura en la que hice dúo con mi amigo Teodoro Vélez, quien vino también a hacer la maestría aquí. Música de cámara la cursamos con un excelente maestro, gran flautista y hasta el año pasado director de la Filarmónica de Oviedo, Marzio Conti.


¿Qué marca la diferencia entre el estudio de posgrado y de licenciatura?

Muchísimo. El entendimiento de la música, algo que yo en la licenciatura no lo pude alcanzar, en el posgrado supe bien qué eran los estilos, cómo se tocaban, por qué se tocaban diferente, y también muchas cosas técnicas acerca de mi cuerpo, relajación, de cómo hacer movimientos de las manos. Pero lo más importante el entendimiento de la música, de lo que estás haciendo con la obra, lo que está pasando en ella.


¿Qué te ha impactado del contexto sociocultural de Italia?

El ámbito artístico es muy diferente acá en Italia respecto a México. Aquí los niños y adolescentes ya tienen acceso a maestros de talla internacional, así que cosas que yo aprendí hasta que llegué acá a la maestría, estudiantes de 15, 16 años de edad ya lo saben. Entonces en este ámbito aquí nos llevan muchos años de ventaja en la preparación. 


¿Cuáles han sido tus principales logros estando allá?  

El haberme graduado de la primer maestría es un logro que significa muchísimo para mi pues no ha sido nada más mi esfuerzo, físico y psicológico que es el más difícil de llevar, sino que económico de parte de mi familia y de la gente que me ha apoyado, porque mucha gente me ha apoyado con becas gracias a Dios, y de ello estoy muy agradecido a todas estas personas, ellas son el 50% de este logro. 

En un ámbito de concursos, guitarrísticamente hablando, pues ha sido el tocar en muchas partes como solista y en dúo con Teodoro Vélez. Gracias al dúo he tenido logros importantes. Teo regresó en junio a Monterrey por lo que el dúo está en pausa, pero en dos años y medio ganamos:

1er lugar, Giulio Rospigliosi (Lamporecchio, 2017)
2do lugar, Riviera Etrusca (Piombino, 2017)
2do lugar, Niccolò Paganini (Parma, 2017)
2do lugar, Premio Crescendo (Florencia, 2018)


Dúo Vélez-Preciado


¿Cuáles han sido las experiencias más enriquecedoras en tu formación musical?

Aparte de los concursos y los conciertos que he dado, han sido todas las clases que tomé con el maestro Giampaolo Bandini, las clases de música de cámara con el maestro Marzio Conti, todas las clases magistrales que he tomado aquí en Italia, y todas las clases en la segunda maestría que estoy haciendo en Parma.


¿Qué repertorio es el que más se aborda en Italia?

Principalmente el repertorio de compositores europeos, mucho Mario Castelnuovo-Tedesco que, por ejemplo en Monterrey, de él nada más se tocan el Capricho Diabólico y el Concierto, pero es un compositor que tiene mucho más repertorio. Se aborda considerablemente siglo XX y sobre todo periodo clásico. Un poco del romanticismo. El repertorio latinoamericano casi no, de repente algo de Barrios o de Brouwer.


¿Cuál es tu repertorio favorito?

En estos momentos es el repertorio del periodo clásico, sobre todo Mauro Giuliani. Y para escuchar, Fernando Sor, Dionisio Aguado y las sonatas, aunque pequeñas, que tiene Paganini. El periodo clásico es una música muy agradable de escuchar, creo que es algo que no te puede disgustar, es muy digerible para todos y eso me gusta mucho.


¿Encuentras diferentes corrientes técnicas para tocar la guitarra en Italia?

Debe haber excepciones pero en general hay una técnica muy especifica, una que en mi tesis la llamo la técnica de oprimir, de oprimir la cuerda. Creo que de esta manera de pulsar se vienen derivando casi todas las escuelas que he visto. 


¿Cuál es el título de tu tesis y de qué trata?

Fundamentos y análisis acústico de una técnica innovadora. Trata sobre la mano responsable de la producción del sonido. Hablo primero sobre las técnicas más importantes de finales del siglo XIX  hasta hoy, centrado principalmente en el suroeste de Europa, y de cómo cada una de ellas influencian la onda sonora producida al atacar las cuerdas. Después me centro en la descripción de la técnica actual que me ha enseñado Bandini, una técnica que llamo cerchio, que es una variante de la técnica de oprimir con una manera circular de pulsar, y abordo elementos básicos de acústica para entender el fenómeno acústico. Finalmente los experimentos y análisis de resultados, y para ello puse a tocar a diferentes guitarristas con técnica distinta pero con la misma guitarra, cuerdas, en el mismo espacio, y los grabé a todos por igual y analicé las ondas sonoras.  


¿Por qué estudiar una segunda maestría? 

Porque cuando me gradué de la primera me di cuenta de que todavía me hacía falta mucho, de que apenas estaba asimilando muchos conceptos musicales y técnicos. No me podía regresar a México así porque me iba a quedar a medias, con muchas cosas sin aterrizar, y se presentó la oportunidad de cursar otra maestría en Parma en el Conservatorio di Musica Arrigo Boito, que es uno de los más antiguos de Italia e importantes también, y me gustó mucho el sistema de la maestría. 


¿Cómo es el sistema?

Esta maestría la imparten varios maestros, todos ellos de talla internacional y está enfocada en clases de guitarra. Entre ellos están Massimo Felici, quien es el director; Lorenzo Micheli, un genio de la guitarra; Matteo Mela, otro genio; el mismo Giampaolo Bandini, así como Oscar Ghiglia, Pablo Márquez y Pavel Steidl. 

El 90% de la maestría está formado de clases de guitarra, es un formato como de clase magistral en la que tu tomas dos o tres clases con cada uno de estos maestros. De no haber hecho mi primer maestría no estaría aprovechando al máximo esta segunda. Si con los conocimientos que tenía cuando me gradué de la licenciatura hubiera llegado directamente a la maestría que actualmente curso, hubiera aprovechado tan solo un 20% de lo que ahora. 


¿Quiénes son los guitarristas que más han influido en ti y que más te gustan?

Mis maestros primero: Martín Madrigal y Giampaolo Bandini; David Russell, Lorenzo Micheli, Aniello Desiderio, Natalia Lipnitskaya, Matteo Mela, Massimo Felici, Zoran Dukic, Marcin Dylla, Marco Tamayo, Pavel Steidl, Y mi guitarrista favorito desde que lo conocí en tercer año de mi carrera: Judicaël Perroy. 




Clase magistral con Ewa Jablczynska integrante del Kupiński Guitar Duo



¿Cómo te describes como guitarrista?

Como un guitarrista en proceso de llegar a nivel profesional. Si lo pongo de un plano de arriba hacia abajo, en el nivel 1 están los guitarristas top que ya mencioné como mis favoritos. En nivel 2 aquellos que están en la pelea por llegar a la cúspide y están ahora ganando los concursos importantes. Y en el nivel 3, donde yo me ubico, los que estamos haciendo bien las cosas guitarrística y musicalmente hablando, buscando llegar más arriba. Ya empecé a participar en concursos para adquirir la experiencia necesaria, perfeccionarme más y sobre todo ganar seguridad al tocar bajo la presión de un jurado. 


¿Cómo te visualizas profesionalmente?

Dando conciertos de la mayor calidad posible, llegando al nivel profesional que busco y que gracias a Dios poco a poco se acorta la brecha para esta meta, vivir de ello y continuar estudiando y preparándome por algún tiempo más. Otra meta es poder compartir lo aprendido con nuevas generaciones, y que ellos no tengan que pasar por todo lo que yo, ya que siento que en mi carrera se ha perdido mucho tiempo, no porque lo haya desperdiciado sino simplemente por no estar desde un principio con este tipo de enseñanza que por ejemplo vivo acá en Italia, de manera que en pocos años, o cuando ellos terminen su licenciatura, sepan lo que yo con los estudios de posgrado que haya realizado. Estoy dispuesto a ir a cualquier parte del mundo donde se presente la oportunidad para ello, aunque me gustaría mucho que fuera en México, tal vez en Ciudad Obregón Sonora, mi tierra, poder hacer algo allá, empezar con las carreras de música.


por Javier Martínez Rosas

domingo, 15 de julio de 2018

Sinfonía en Re menor de César Franck




La sinfonía en Re menor de César Franck, estrenada en París en 1889, es una de las últimas grandes obras del Romanticismo, y la única sinfonía que compuso Franck quien en vida tuvo más fama de organista que de compositor. Sería hasta que sus discípulos comenzaron a difundir su obra ya después de su muerte, que adquirió la relevancia que como compositor tiene, entre ellos estaban Vincent d’ Indy, Henri Duparc, Pierre de Bréville, Gabriel Pierné, Louis Vierne y Charles Tournemire.

La obra de Franck abunda en magníficas piezas para órgano y música vocal, aunque varias de sus composiciones más grandes son para orquesta de cámara y sinfónica. Su música se caracteriza por su cromatismo, diversidad de texturas, denso tejido contrapuntístico, frecuentes modulaciones y riqueza armónica. Suena siempre fluida y hay en ella un fino halo de misterio.

El día se su estreno, la Sinfonía en Re menor tuvo una mala recepción. No están claras las razones de ello, quizá el tratamiento de los temas y algunos detalles en la instrumentación causaron extrañamiento ya que a veces la orquesta pareciera estar emulando improvisaciones al órgano. Sin embargo, al paso de los años esta obra ha ocupado su merecido lugar entre las grandes sinfonías de todos los tiempos. 


La Sinfonía en Re menor consta de tres movimientos:

I.              Lento. Allegro ma non troppo
II.            Allegretto
III.           Finale. Allegro non troppo


 Orquestación:

2 flautas
2 oboes
1 corno inglés
2 clarinetes en Sib
1 clarinete bajo en Sib
2 fagotes
2 cornos en Fa
2 trompetas en Fa
3 trombones
Tuba
Timbales
Arpa
Sección completa de cuerdas



Primer movimiento
Lento. Allegro ma non troppo


La sinfonía comienza directamente con el tema principal en tonalidad de Re menor tocado por las violas, violonchelos y contrabajos (a). 



Hay algo curioso, el motivo de tres notas con el que inicia el tema lo utilizaron 1) Beethoven, en su Cuarteto en Fa mayor Op.135en cuyo manuscrito escribió Muß es sein? (¿Tiene que ser?). 2) Wagner en El anillo de los Nubilungos como parte del tema del cuestionamiento del destino. 3) Liszt, en sus preludios. Tres compositores que fueron influencia fundamental para Franck y un motivo como un cuestionamiento.

El primer movimiento es una forma sonata con una constante sucesión de tiempos completos Lento Allegro. El tema principal aparece con mucha frecuencia pero en diferentes tonalidades, tempos e instrumentos. 
La sinfonía tiene un clímax muy pronto. Al terminar la presentación del tema principal en el Lento, una escala ascendente que va en crescendo (piano a fortísimo) acompañada de trinos en la cuerdas, crea una acumulación de energía tal que explota cuando llega el tema principal de nuevo pero ahora vigoroso en Allegro junto con remates en los timbales. El resultado es impactante. Esto se vuelve a repetir más adelante pero ya no sorprende igual.
En el segundo Allegro hacen su aparición dos temas secundarios, más luminosos, en tonalidad de Fa mayor. Destaca el segundo de ellos (b) donde suena la orquesta completa. Luego sigue todo un desarrollo. Al final, el movimiento termina con una recapitulación que sirve de resumen para no olvidar los temas. 




  
Segundo movimiento
Allegretto

Inicia con el arpa tocando acordes mientras las cuerdas le acompañan con notas en pizzicato. Pronto calla el arpa e inmediatamente el corno inglés comienza a sonar una melodía lírica (c), y mientras «canta», los pizzicatos en las cuerdas continúan acompañando. Luego se reincorpora el arpa. Esto acontece bajo un ritmo ternario cuyo segundo tiempo está silenciado en el acompañamiento creando un efecto de avance y pausa que estimula la imaginación. Franck describía su sinfonía como clásica, aunque admitía que atrevida, y de música pura pero que mientras escribía el Allegretto, imaginó una marcha fúnebre.




Hay un segundo tema que es una melodía de registro agudo y de poco movimiento en los violines (aparece en el compás 49). Pero luego reaparece la melodía del corno que es la que domina todo el movimiento, completa, fragmentada o variada. Hay un momento en el que el tema lo cantan juntos el corno y el clarinete.

Antes del final las cuerdas tocan lo que pareciera ser un nuevo tema, pero es una variación de los acordes del arpa y el acompañamiento de las cuerdas del inicio. Este movimiento tiene algunos momentos de exquisito lirismo. En la coda, los violines tocan reminiscencias del segundo tema y todo termina en calma. 




Tercer movimiento
Finale. Allegro ma non troppo. 

El movimiento final de esta sinfonía es brillantísimo, empezando por su inolvidable primer tema, el principal, que es sincopado (d). 



Luego reaparecen los temas presentados en los movimientos anteriores, y con ello, la sinfonía adquiere forma cíclica y una sólida unidad. La riqueza temática con sus variantes, contrastes y unificaciones a lo largo del movimiento es extraordinaria, y su tratamiento, genial.

Luego de reaparecer notablemente el primer tema de la sinfonía llega la magnífica Coda final donde la orquesta suena completa, a todo volumen, incluidos sostenidos redobles de timbales. El tema sincopado termina siendo proyectado al infinito. 






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-Kramer, J. Invitación a la música. Buenos Aires, Vergara, 1993

-BealesB. Royal Philharmonic Orchestra. Cesar Franck Symphony in D minor. Conducted by Leppard. 1995.

Brendel: Integral Sonatas y Conciertos de Beethoven




En 2011 el sello discográfico Decca Classics puso a disposición del público la grabación integral de las sonatas y conciertos para piano de Beethoven realizada por Alfred Brendel entre 1970 y 1977. El producto físico es una caja con doce discos y un breve folleto de notas. En los conciertos participa la London Philharmonic Orchestra dirigida por Bernard Haitink.

Desde muy joven Alfred Brendel mostró madurez interpretativa y una técnica impecable. Conforme pasaron los años fue concentrando y profundizando su repertorio en Schubert, Mozart, Liszt y Beethoven, logrando imperecederas interpretaciones.

Brendel no es únicamente músico, también es escritor, poeta, pintor, amante de la arquitectura y un coleccionista fascinado por lo grotesco y lo fantástico. Un esteta para quien la vida sin arte y sin humor resulta absurda. Como músico, es una de las figuras más prominentes y no hay pianista más ampliamente asociado a Beethoven que él.

Su lectura de Beethoven es siempre lúcida, de alto rigor intelectual e imaginativa. En ella se percibe la búsqueda de equilibrio entre carácter y forma, exceso y carencia. No encontramos la visceralidad ni la teatralidad tan frecuente en tantos intérpretes del maestro de Bonn, pero tampoco frialdad, sino que en ese cuidadoso aborde encuentra los momentos justos para la intensidad sin perder la sobriedad.

Las 32 sonatas para piano son un legado musical colosal que compuso Beethoven entre sus 26 a 56 años. A dos de ellas les dio nombre, a la no. 8 “Patética” y a la 29 “Hammerklavier”, luego, algunos editores y el público les fueron dando a otras como la número 14 “Claro de luna”, la 21 “Waldstein” o también llamada “Aurora”, la 23 “Appassionata” y la 26 “Los adioses”.

Escucharlas es seguir el viaje espiritual de Beethoven por treinta años a través de su instrumento natural de expresión. Su originalidad, sus dimensiones tanto formales como expresivas y el alto grado de exigencia fueron revolucionarias y todavía muy notables. Son piedra angular del repertorio pianístico pero sorprendentemente, aunque todas ellas apasionantes, varias aún son poco conocidas.

Ninguna sonata se parece a otra y en expresión van de lo divertido hasta lo severo, incluso en una misma se pueden encontrar diferentes caracteres «conviviendo» en la unidad. Brendel admira cómo Beethoven logra fundir a la perfección los conceptos intelectuales con los puramente emotivos y encuentra que en las últimas sonatas, musicalmente lo hay todo.

Los conciertos para piano están compuestos siguiendo el modelo de Mozart que procura el equilibrio entre solista y orquesta, la claridad formal y los pasajes de lucimiento del pianista, pero Beethoven los fue ampliando alcances hasta que en el quinto, el solista enfrenta a la orquesta en una música que resulta de alta tensión y llena de contrastes.

La combinación Brendel-Haitink resulta de gran afinidad. El equilibrio, precisión y claridad que logra con la London Philharmonic embona perfectamente con la filosofía interpretativa de Brendel para quien los intérpretes auténticos son aquellos que creen que tan solo se pueden acercar al compositor y es el velo del orden lo que hace funcionar la obra mientras apenas se muestre ocasional y débilmente lo caótico.

El integral de sonatas y conciertos para piano de Beethoven por Alfred Brendel es absolutamente recomendable. La calidad de audio es excelente, el piano fue captado en toda su riqueza y aunque se trata de grabaciones análogas, esta versión digitalizada y remasterizada ofrece la limpieza sin distorsión de las actuales producciones a un precio bajo que lo es aún más si se paga su descarga por Internet.




sábado, 7 de julio de 2018

Apunte sobre libro de Penrose



El más reciente libro de Roger Penrose, probablemente el físico matemático de mayor prestigio que ha trabajado en la teoría de la relatividad desde Einstein, ha sorprendido. Se titula “Moda, fe y fantasía en la nueva física del universo”. 

Aunque acotado a la física y las teorías cosmológicas, su crítica puede llevarse al resto de las ciencias. Su descontento con algunas tendencias actuales de pensamiento sobre las leyes físicas que rigen el universo le ha impulsado a hablar de ello.

Sabemos que el pensamiento científico se caracteriza por su imparcialidad, revisión constante y coherencia, por lo que moda, fe y fantasía en ciencia no es lo que se espera encontrar en ella. Sin embargo Penrose quiere mostrar que ello sucede en un campo tan riguroso como la física. Y aunque no es completamente negativo en su apreciación de dichas cualidades, pues se puede argumentar que cada una contiene algo valioso, considera que se abusa de ellas ejerciendo así una influencia indebida sobre el progreso de la ciencia fundamental.

La crítica de Penrose se enfoca en la llamada teoría de cuerdas, a la que considera fantasía carente de rigor matemático y un conjunto de ideas de moda que no merecen la atención ni el destino de tantos recursos que ahora tiene. Arguye que todo progreso que la teoría física ha experimentado a lo largo de los siglos ha dependido principalmente de la precisión matemática. 





¿Pero cómo es que se explica semejante auge de la teoría de cuerdas? Según Penrose, su popularidad se debe a 1) La atractiva pretensión de unir la mecánica cuántica y la teoría de gravitación del espacio-tiempo 2) Fe en que se va bien en ello 3) -Por un fenómeno social que se describe a continuación (y extiendo): 

Los estudiantes de doctorado, en su búsqueda de temas o problemas de investigación para obtener su título, están sujetos a los que los asesores consideran adecuado, y muchas veces estos son aquellos temas en los que les interesa desarrollar ideas en cuya promoción ellos mismos han intervenido, siendo muy probablemente un campo de moda. Y cuando los estudiantes investigadores logran trabajar en uno que no está de moda tienen más dificultades de financiamiento y también para obtener después algún puesto académico.

“Las propuestas (de investigación) serán valoradas por expertos reconocidos, que con toda probabilidad trabajan en campos que ya están de moda y a los que ellos mismos habrán contribuido de forma significativa. Los proyectos que se desvíen mucho de las normas actualmente aceptadas, aunque estén bien pensados y sean muy originales es harto probable que no reciban apoyo (…) La mayoría de las líneas de investigación menos en boga tendrán una probabilidad considerablemente menor de llegar a ser teorías de éxito que cualquiera de las que ya están de moda (…) Además, las comunicaciones electrónicas modernas y los viajes en avión ofrecen grandes oportunidades para la difusión de ideas ya de moda, sobretodo en un mundo muy competitivo, en el que la necesidad de obtener rápidamente resultados favorece a quienes se apresuran a hacerlo a partir de los resultados de otros, desarrollando un área ya muy activa, frente a quienes buscan salirse del molde”. 


Si la situación descrita por Penrose, a su ver, logra afectar el avance de la física ¿no es de esperar suceda lo mismo en cualquier disciplina? Vale pensar en ello que las consecuencias son profundas. 

La universidad debe permanecer como un lugar donde el pensamiento crítico fecunde y se crea cultura científica y humanística en libertad académica, un derecho que pese a su amplio reconocimiento no siempre se garantiza totalmente. A veces no es fácil reparar en vicios a los que se puede ser proclive y se va cayendo hasta volverse todo un modus operandi que afecta derechos y al desarrollo.


Hacia el final del libro Penrose externa el temor de que aún reconociendo las bondades de internet, ésta agudice el estrechamiento del cerco por parte de la moda, dificultando con ello la formación de juicios independientes y coherentes libres de su influencia, y se pregunta “¿Cómo se pueden emitir juicios sobre qué es lo que puede ser importante y qué debe su relevancia únicamente a su popularidad? ¿Cómo se abre uno paso a través de la multitud, que existe en gran parte porque es una multitud y no tanto porque contenga ideas, nuevas o antiguas, que tengan sustancia, coherencia y verdad auténticas?”

Se vislumbra difícil, sin embargo, después de abordar este asunto, no sin causar controversia, el propio autor afirma que empezaron a surgir críticas a la teoría de cuerdas (“cuando habla Penrose los científicos escuchan”). Independientemente de si sus argumentos son suficientes, es relevante que haya propiciado una amplia reflexión poniendo sobre la mesa cuestiones tan importantes. 





-Penrose, Roger. Moda, fe y fantasía en la nueva física del universo. México, Debate, 2017.