La sinfonía en Re menor de César Franck, estrenada en París en 1889, es una de las últimas grandes obras del Romanticismo, y la única sinfonía que compuso Franck quien en vida tuvo más fama de organista que de compositor. Sería hasta que sus discípulos comenzaron a difundir su obra ya después de su muerte, que adquirió la relevancia que como compositor tiene, entre ellos estaban Vincent d’ Indy, Henri Duparc, Pierre de Bréville, Gabriel Pierné, Louis Vierne y Charles Tournemire.
La obra de Franck abunda en magníficas piezas para órgano y música vocal, aunque varias de sus composiciones más grandes son para orquesta de cámara y sinfónica. Su música se caracteriza por su cromatismo, diversidad de texturas, denso tejido contrapuntístico, frecuentes modulaciones y riqueza armónica. Suena siempre fluida y hay en ella un fino halo de misterio.
El día se su estreno, la Sinfonía en Re menor tuvo una mala recepción. No están claras las razones de ello, quizá el tratamiento de los temas y algunos detalles en la instrumentación causaron extrañamiento ya que a veces la orquesta pareciera estar emulando improvisaciones al órgano. Sin embargo, al paso de los años esta obra ha ocupado su merecido lugar entre las grandes sinfonías de todos los tiempos.
La Sinfonía en Re menor consta de tres movimientos:
I. Lento. Allegro ma non troppo
II. Allegretto
III. Finale. Allegro non troppo
2 flautas
2 oboes
1 corno inglés
2 clarinetes en Sib
1 clarinete bajo en Sib
2 fagotes
2 cornos en Fa
2 trompetas en Fa
3 trombones
Tuba
Timbales
Arpa
Sección completa de cuerdas
Primer movimiento
Lento. Allegro ma non troppo
La sinfonía comienza directamente con el tema principal en tonalidad de Re menor tocado por las violas, violonchelos y contrabajos (a).
Hay algo curioso, el motivo de tres notas con el que inicia el tema lo utilizaron 1) Beethoven, en su Cuarteto en Fa mayor Op.135en cuyo manuscrito escribió Muß es sein? (¿Tiene que ser?). 2) Wagner en El anillo de los Nubilungos como parte del tema del cuestionamiento del destino. 3) Liszt, en sus preludios. Tres compositores que fueron influencia fundamental para Franck y un motivo como un cuestionamiento.
El primer movimiento es una forma sonata con una constante sucesión de tiempos completos Lento y Allegro. El tema principal aparece con mucha frecuencia pero en diferentes tonalidades, tempos e instrumentos.
La sinfonía tiene un clímax muy pronto. Al terminar la presentación del tema principal en el Lento, una escala ascendente que va en crescendo (piano a fortísimo) acompañada de trinos en la cuerdas, crea una acumulación de energía tal que explota cuando llega el tema principal de nuevo pero ahora vigoroso en Allegro junto con remates en los timbales. El resultado es impactante. Esto se vuelve a repetir más adelante pero ya no sorprende igual.
En el segundo Allegro hacen su aparición dos temas secundarios, más luminosos, en tonalidad de Fa mayor. Destaca el segundo de ellos (b) donde suena la orquesta completa. Luego sigue todo un desarrollo. Al final, el movimiento termina con una recapitulación que sirve de resumen para no olvidar los temas.
Segundo movimiento
Allegretto
Inicia con el arpa tocando acordes mientras las cuerdas le acompañan con notas en pizzicato. Pronto calla el arpa e inmediatamente el corno inglés comienza a sonar una melodía lírica (c), y mientras «canta», los pizzicatos en las cuerdas continúan acompañando. Luego se reincorpora el arpa. Esto acontece bajo un ritmo ternario cuyo segundo tiempo está silenciado en el acompañamiento creando un efecto de avance y pausa que estimula la imaginación. Franck describía su sinfonía como clásica, aunque admitía que atrevida, y de música pura pero que mientras escribía el Allegretto, imaginó una marcha fúnebre.
Hay un segundo tema que es una melodía de registro agudo y de poco movimiento en los violines (aparece en el compás 49). Pero luego reaparece la melodía del corno que es la que domina todo el movimiento, completa, fragmentada o variada. Hay un momento en el que el tema lo cantan juntos el corno y el clarinete.
Antes del final las cuerdas tocan lo que pareciera ser un nuevo tema, pero es una variación de los acordes del arpa y el acompañamiento de las cuerdas del inicio. Este movimiento tiene algunos momentos de exquisito lirismo. En la coda, los violines tocan reminiscencias del segundo tema y todo termina en calma.
Tercer movimiento
Finale. Allegro ma non troppo.
El movimiento final de esta sinfonía es brillantísimo, empezando por su inolvidable primer tema, el principal, que es sincopado (d).
Luego reaparecen los temas presentados en los movimientos anteriores, y con ello, la sinfonía adquiere forma cíclica y una sólida unidad. La riqueza temática con sus variantes, contrastes y unificaciones a lo largo del movimiento es extraordinaria, y su tratamiento, genial.
Luego de reaparecer notablemente el primer tema de la sinfonía llega la magnífica Coda final donde la orquesta suena completa, a todo volumen, incluidos sostenidos redobles de timbales. El tema sincopado termina siendo proyectado al infinito.
-Kramer, J. Invitación a la música. Buenos Aires, Vergara, 1993
-Beales, B. Royal Philharmonic Orchestra. Cesar Franck Symphony in D minor. Conducted by Leppard. 1995.





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