lunes, 20 de agosto de 2018

Diez álbumes favoritos

Es raro hoy en día que alguien tenga una lista de sus diez álbumes musicales favoritos, que la comparta y la comente. Por ello celebro la reciente entrada "Diez para llevar" que mi amigo Héctor Islas publicó en su excelente blog "La maroma del piojo", la cual me provocó ganas de escuchar cada uno de los que menciona, algunos de ellos reescuchar, y también de compartir mi propia lista en la cual bien pudiera incluir algunos de los diez de Héctor, pero tengo otros. Igual sin orden de preferencia:

1
Baroque Favourites. Stuttgarter Kammerorchester, 
dir. Karl Münchinger


Todavía no tenía ningún disco de música clásica y apenas conocía algunos nombres de grandes compositores, cuando en un lugar improbable, en un supermercado de Ciudad Obregón me atrapó la atención la portada de uno de los discos de la estantería atiborrada de cantautores y bandas populares. Era bella la escena: una pradera de colinas suaves y un edificio rústico pero clásico entre dos parejas de estilizados árboles. Me transmitió armonía y nobleza. Después vi que se trataba de "música clásica", miré el reverso y reconocí solamente "Bach", a quien acababa de descubrir al ver a mi maestro de guitarra descifrando una partitura que se titulaba "Bourrée", pero aún no había explorado nada. Compré el disco y lo escuché completo de un tirón y lo volví a comenzar, me impactó tanto. Tuve muy pronto la certeza de haberme encontrado un tesoro muy valioso ¡qué música! Lo escuché todos los días, por muchos días, y empecé a levantar sospechas en casa de que lo mío era la música. Más allá de ser un disco clave en mi vida, lo sigo escuchando y reconozco la gran calidad de las interpretaciones y una estupenda selección de piezas.

El aborde del repertorio barroco por la Stuttgarter Kammerorchester dirigida aquí por Münchinger es de corte clásico, una manera actualmente menospreciada ya que se prefieren las interpretaciones de corte historicista que procuran apegarse a como se cree debió sonar y a los instrumentos originales, sin embargo ésta tiene un encanto atemporal, es libre de ornamentaciones innecesarias y una sensación de justo equilibrio muy difícil de lograr. 




2
César Franck Piano Music, Stephen Hough  

Sabiendo de mi nuevo interés por la música clásica, en un viaje mi papá me trajo un disco con música de César Franck. No es uno de los compositores más conocidos ni mucho menos, así que creo que la portada del disco también tuvo mucho que ver aquí, y es que él sabía también de mi fascinación por la arquitectura de iglesias antiguas y además de que escuchaba mucho un disco de música para piano de Chopin. Así que ya estaba, arquitectura y piano. Lo agarró y me lo trajo. La portada ilustra la iglesia de Saint-Pierre en Caen, una pintura de François d'Herbès. 

Mientras lo escuchaba me di cuenta que esta música no tenía nada que ver con la de Chopin, sonaba más seria y elaborada, más compleja y profunda. Por entonces era un arduo lector de novelas y cuentos de misterio, recién acababa de leer la obra de Poe y seguía el turno de Drácula de Stoker, y para ello planeé hacerlo con la música de Franck. Apenas leía el comienzo, la descripción del camino por el bosque entre los Cárpatos, y con esa música, mi imaginación se embotó. Cerré los ojos y solo escuchaba. Que afortunado regalo, Franck desde entonces se convirtió en uno de mis compositores favoritos, Preludio, Coral y Fuga una de mis piezas favoritas para piano y Hough en uno de mis pianistas predilectos para el repertorio romántico tardío. De entre las grabaciones del repertorio pianístico de Franck este permanece para mi como el mejor, incluso por encima de Rubinstein que ¡vaya que es mucho decir!   



3
Layla and Other Assorted Love Songs, 
Derek and The Dominos


Conocí a Eric Clapton justo antes de terminar la secundaria porque en la misma clase había dos amigos más aventajados que yo con la guitarra, y como nos graduábamos se nos había pedido ofrecer un número musical para el evento. Era verano de 1995 y todavía era un fenómeno la canción Tears in Heaven, ellos se la sabían bien, así que me mandaron a las percusiones y me prestaron el cassette que al escucharlo me movió esa expresividad con la guitarra, esos punteos certeros. Me dije este tal Clapton debe tener más y me puse a buscar sus discos. Luego di con Layla and Another Assorted Love Songs que para mi ventura o desventura fue en un momento de intensas pasiones adolescentes. La conexión con esas canciones y esa intensidad fue como escuchar lo que vivía yo por dentro. Eric era Derek pero también estaba Duane Allman en la otra guitarra que al escucharlos tocando juntos en la canción Why Does Love Got to Be so Sad? descubrí el poder que tienen las guitarras para expresar lo que una canción como esta pretende pero solo puede con semejantes solos. Pero no todo eran las guitarras, resulta excepcional también la apasionada voz de Bobby Whitlock, la batería de Jim Gordon y el bajo de Carl Radle. Dos de las mejores canciones de la carrera de Clapton aquí están, Bell Bottom Blues y Layla. También estupendos covers de blues como Have you Ever Loved a Woman de B. B. Bronzzy y Nobody Knows You When You're Down and Out de Bessie Smith, además de un emotivo arreglo de Little Wing de Hendrix a manera de homenaje pero que desafortunadamente Jimi no alcanzó a escuchar. 

La banda fue de un solo disco, intentaron otro pero no se concluyó. Ya estaba hecho, Derek and the Dominos surgió y desapareció para Layla. Duane falleció unos meses después y Clapton se perdió por tres años aunque finalmente se quedó con la musa que provocó esta vorágine.          
   


4
17th Century Organ Music – Gustav Leonhardt 


No habiendo sido editado en digital sino hasta 2005, esta grabación del gran organista y clavecinista Gustav Leonhardt, es una muestra de nueve piezas que logra captar la riqueza y vitalidad de la literatura organística del siglo XVII del sur de Europa. Cada compositor de la selección tuvo puesto de organista, una profesión muy respetada entonces. Michael Praetorius, Christian Erbach, Giralamo Frescobaldi, Tarquinio Merula, Johann Jakob Froberger, Johann Kaspar Krell y Anton Scherer son los elegidos aquí. El repertorio del álbum va desde himnos lentos de una textura vocal hasta tocatas de carácter improvisado con pasajes ágiles de escalas y juegos con disonancias. Gustav Leonhardt fue un instrumentista de excelencia en la interpretación de música del Renacimiento y Barroco. Este álbum fue grabado en un instrumento muy especial que es el órgano del monasterio de la basílica de Klosterneuburg Austria, el cual fue terminado de construir en 1642 y cuenta con 2179 tubos. Desafortunadamente en la información del disco no se especifica el año de la grabación y aún no he podido encontrar el dato, pero por ser monoaural, estimo se realizó entre 1955-1963.   




5
Mozart Piano Concertos K414 & K453 – Alfred Brendel/Scottish Chamber


Entre las grandes creaciones de Mozart están los conciertos para piano que compuso en la década final de su vida. El equilibrio es un elemento muy importante en la forma y estilo compositivo de Mozart, entre la agradable simpleza y la complejidad de una composición ambiciosa, entre el lucimiento del solista y el de la orquesta. El Concierto en La Mayor K414 es de una gracia y frescura como solo Mozart lo ha podido, y para Alfred Brendel, el solista de este álbum, es el concierto para piano más adorable del genio de Salzburgo. El Concierto en Sol Mayor K453 es de carácter diferente, tiene más momentos de recogimiento, de sentimientos profundos, es una obra que fue referencia para Beethoven en su propio concierto en Sol Mayor. Este álbum contiene pura belleza, es para escucharse sin parar y me resulta muy difícil imaginar o concebir mejor interpretación de estos conciertos los cuales, para esta vez, se optó por una orquesta pequeña pero que logra un sonido robusto bajo la batuta de Mackerras. Esta es la última grabación de conciertos de Brendel antes de retirarse en 2008, anteriormente estos mismos los había grabado con la Academy of St. Martin on the Fields dirigida por Marriner, una orquesta más grande. 



6
Bach: Suites para violonchelo, por Pablo Casals

Probablemente para ningún instrumento haya tal acuerdo entre los ejecutantes en cuanto a las obras más importantes  de su instrumento como en el caso del violonchelo con las seis suites BWV 1007-1012 de Johann Sebastian Bach.  No hay gran violonchelista que no las haya tocado o grabado. Podemos encontrar tantas maneras de concebirlas afectando aspectos que van desde la manera de articularlas y de frasear, el énfasis en alguno de los elementos ya sea rítmico, melódico o de la propia forma, hasta el de una lectura fragmentada individualizada de las danzas o bien una integrada. A mi se satisface plenamente la concepción de Casals, donde encuentro idea clara, visión general sin quedarse en los detalles para lograr una unidad entre las partes sin forzar y con una sensación de ritmo para un desarrollo continuo y líneas claras con un mínimo de ornamentación. Este álbum que reúne el integral de suites para chelo de Bach es algo que hay que escuchar alguna vez en la vida.   



7
Duruflé Requiem, Choir of St. John's College Cambridge


El Requiem de Duruflé me mueve a un profundo sentimiento religioso, particularmente esta versión que destaca por su aborde pacífico y meditativo libre de toda premura y efectismo. El sobrio y majestuoso sonido del órgano compagina perfecto con el coro que canta con humildad y sinceridad. Hay momentos verdaderamente elevados como en la súplica del Pie Iesu donde el niño Robert King canta con una pureza y expresión conmovedora inigualable. Lux aeterna resulta etérea, de indescriptible belleza, una música gloriosa. Escuchar este álbum es también para mi orar.       



8
Sonata, Julian Bream

En el mundo de la guitarra clásica todos reconocen el particular sonido de Julian Bream con su guitarra Hauser de 1940 y su habilidad para colorear con diferentes timbres, pero es también de esos  grandes intérpretes visionarios y arriesgados que profundizan en la música y logran encontrar gemas que ni el propio compositor ha notado en su obra. Sonata es un excelente y sólido ejemplo de las virtudes de Bream ¡y es su último álbum de estudio! (1995). Contiene tres grandes sonatas para guitarra siendo la de Antonio José la que más me cautiva. Es una obra imaginativa, cromática y misteriosa de hermosa factura que en las manos de Bream alcanza alturas insospechadas, es la mejor versión que he escuchado de esta obra y por mucho. Las otras dos sonatas son el Homenaje a Boccherini de Mario Castelnuovo Tedesco y la Gran Sonata Op.39 de Paganini que también son interpretadas soberbiamente por el gran Bream quien se despidió de los estudios con quizá su mejor álbum.



9
J.S. Bach: Cuatro suites para laúd, por Göran Söllscher

No podía faltar en mi lista la combinación Bach-Guitarra, y aunque no son composiciones propiamente para este instrumento, la guitarra las ha asimilado. Finalmente esta música está hecha para tocarse en diferentes instrumentos, el propio Bach hizo arreglos de estas mismas suites para diferentes de ellos, y no se tiene la certeza de que hayan sido compuestas originalmente para el laúd, instrumento que ya venía cayendo en desuso en vida de Bach, así que la guitarra fue la que absorbió mucho de su repertorio al paso del tiempo. Para esta grabación, Söllscher, utilizó una guitarra de 11 cuerdas para ampliar el registro bajo. La  limpieza, transparencia y fluidez de su ejecución es algo muy difícil de lograr en la guitarra ¡y más con Bach! pero Söllscher lo hace parecer fácil. Sus interpretaciones son sobrias y de tempos certeros. La excelente calidad de la grabación hace todavía más agradable escuchar esta maravillosa música y a este excelso guitarrista. Hoy, a más de 30 años de distancia, este álbum sigue siendo la cima de Bach en la guitarra.    



10
You Must Believe in Spring, Bill Evans


Grabado en 1977, pero lanzado después de su muerte hasta 1981, este álbum póstumo de Evans es un testamento y también un testimonio de vida. Todas las cualidades asociadas a este gran pianista, entre las cuales, inteligencia, desnudez, delicadeza y profundidad se pueden encontrar abundantemente aquí. Incluye dos obras particularmente bellas y conmovedoras de su autoría, el Vals en Si menor y Nos volveremos a ver, con una manera muy personal de comunicar sentimientos profundos de tristeza y esperanza, las piezas están dedicadas a su última esposa y a su hermano quienes se suicidaron. "Uno debe creer en la primavera" suena como una exhortación en medio de un  gris y terriblemente crudo invierno.     

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