“Que el amor a la verdad es una prueba de libertad y que la esclavitud se manifiesta en la mentira”
“Nobleza de espíritu: Una idea olvidada”, así se titula uno de los libros Rob Riemen quien busca rescatar este ideal al que según su ver poco se aspira en una sociedad occidental contemporánea fuertemente influenciada por paradigmas superfluos y nihilistas que no brindan al alma humana dicha ni paz. Un libro que integra ensayos con libertad de estilo fusionando su voz entre diálogos reales y ficticios.
Para Riemen la nobleza de espíritu es el ideal sublime al ser éste la realización de la verdadera libertad. Por nobleza de espíritu entiende una vida orientada al amor, a la belleza y a la búsqueda de la verdad en libertad, viendo en ello la encarnación de la dignidad humana. Riemen orienta sus reflexiones para advertir del peligro de la destrucción de valores que nos salvan de la barbarie y nos humanizan.
Riemen acude en su texto a grandes pensadores de diferentes épocas particularmente a Thomas Mann, a quien le dedica un capítulo destacando su aprendizaje de que nadie puede tener el monopolio del saber y de que a la humanidad le beneficia más la búsqueda de la verdad que la creencia de poseerla, así como la importancia del humanismo como elemento conciliador entre lo secular y lo divino, la Ilustración y el Romanticismo, la razón y la mística, pues la existencia humana, motivo perpetuo de estudio, es una totalidad y como tal habrá que abordarla para salvaguardarnos de barbarismos.
“Ser bárbaro significa no poseer el único conocimiento importante para la dignidad humana: la conciencia de que uno ha de ejercitarse en las virtudes y en los valores espirituales garantes de una convivencia armónica con el prójimo. O por citar a inmejorable definición de Goethe: “La civilización es un permanente ejercicio en el respeto. El respeto a lo divino, a la Tierra, al prójimo y, por ende, a nuestra propia dignidad”.
Una vida virtuosa requiere atención y lucidez. Conciencia de nuestro ser vinculado y en relación con Dios, el prójimo y el entorno.
(Con el nihilismo) “el hombre se ve despojado de la eternidad, así como el espíritu que le confiere su nobleza convirtiéndolo en imagen de los valores universales y atemporales. Dicho despojo abre la puerta a la transmutación de todos los valores (…) La libertad deja de ser el espacio que necesita el hombre para ejercitarse en la adquisición de la dignidad humana, y en su lugar, la pérdida de esta dignidad da paso a la exaltación del ideal animal: todo está permitido (…) Es este el nihilismo que carcome y destroza la civilización”.
Ante el “todo da lo mismo” queda la integridad, ese discernir y asumir responsabilidades, algo que nos lleva al valor de la justicia que pide sabiduría.
Riemen insta a no caer tampoco en la politización del espíritu pues implica un nuevo cercenamiento de la realidad, y los valores universales y atemporales como verdad, justicia, belleza y bondad quedarían reducidas a meras visiones políticas de cuño social:
“Pierden su carácter universal puesto que lo histórico y lo político siempre dividen(…) El espíritu politizado reduce la realidad a binomios y fundamenta en ellos sus valores ¿Qué es bueno y qué es malo? ¿Qué es verdadero y qué no? ¿Qué es hermoso y qué es feo? Estas preguntas que anteriormente carecían de respuesta definitiva, son resueltas de una vez para siempre en virtud de un análisis histórico-social que solo admite una única respuesta acertada(…) El mundo espiritual está amordazado. Ya no se echa en falta aquella forma de sabiduría y arte intangible, no necesariamente unívoca, que plantee dudas y requiera cierta sensibilidad. Existe una sola visión “correcta” de la moral, el arte, la filosofía, la literatura, la verdad y el estilo de vida. El depositario de esta “sabiduría” es el moderno filósofo rey: el ideólogo del partido, el líder de opinión, el pensador de izquierdas y el pensador de derechas”.
Desde una estructura simplificadora así, por ejemplo, es fácil caer en una mentalidad polar que es germen de dictaduras.
¿Pero por qué ese olvido de la nobleza de espíritu? Riemen encuentra las siguientes razones:
¿Pero por qué ese olvido de la nobleza de espíritu? Riemen encuentra las siguientes razones:
1) Tentación de poder y fama.
2) Incredulidad en cualidades universales espirituales
Abundar en estas razones y sus implicaciones lo dejo a la lectura de cada uno de este libro tan interesante como original, rico en reflexiones y recursos literarios.

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